Salones VIP en el aeropuerto de Ezeiza: problemas de ocupación y servicio. ¿Dónde están los beneficios?
Los salones VIP en el aeropuerto de Ezeiza enfrentan problemas de ocupación, esperas prolongadas y servicios limitados que reducen el valor real del acceso ejecutivo
Pertenecer tiene sus privilegios fue el eslogan de una reconocida tarjeta de crédito. Sin embargo, al momento de utilizar los salones VIP en el aeropuerto de Ezeiza, esos beneficios no siempre resultan fáciles de ejercer. En experiencias recientes relevadas por el equipo de ROSARIOTIMES.com, durante los meses de noviembre y diciembre de 2025 y enero y febrero de 2026, los salones ejecutivos del aeropuerto mostraron problemas recurrentes de ocupación, tiempos de espera prolongados y servicios que no siempre responden a las necesidades de un pasajero frecuente o corporativo.
Ocupación, tiempos de espera y uso real del servicio
Uno de los casos más representativos es el AMAE Lounge, ubicado cerca de la puerta de embarque 1. En reiterados intentos de acceso, el salón presentó listas de espera que oscilaron entre 30 minutos y una hora. Este dato cobra relevancia si se considera que, para vuelos internacionales, los protocolos indican arribar al aeropuerto con tres horas de anticipación.
En la práctica, ese margen se reduce rápidamente. El proceso de check-in, los controles de seguridad y migraciones consumen una parte significativa del tiempo disponible. A eso se suma que el pre-embarque suele comenzar entre 40 y 45 minutos antes del horario de salida, lo que deja un tiempo real de permanencia en el salón ejecutivo que, en promedio, rara vez supera una hora y media.
En ese contexto, ingresar a un salón VIP para utilizarlo durante apenas 30 o 40 minutos pierde sentido operativo, especialmente para pasajeros que llegan cansados o necesitan trabajar, descansar o alimentarse antes de un vuelo largo.
Salones con limitaciones de infraestructura y atención
El salón ejecutivo de Star Alliance, ubicado entre las puertas 8 y 9, presenta una situación similar. Se trata de un espacio reducido, con limitaciones de infraestructura e insonorización. El nivel de ruido suele ser elevado, lo que dificulta cualquier actividad que requiera concentración o descanso. A esto se suma una atención en recepción percibida como distante y poco alineada con un servicio de perfil ejecutivo.
En una de las últimas experiencias relevadas, el acceso quedó restringido únicamente a pasajeros que volaban en clase ejecutiva, sin permitir el ingreso a miembros de programas asociados, como algunas categorías premium de tarjetas internacionales.
Diseño y funcionalidad
El salón de American Express (conocidos como The Centuriun Lounge), también ubicado entre las puertas 8 y 9, suele ofrecer mayor disponibilidad debido a que el acceso está limitado sólo a titulares de American Express Platinum. No obstante, presenta otros inconvenientes. El layout resulta poco funcional, con sillones y mesas que evidencian un diseño desactualizado y puntos de carga mal ubicados.
En varios casos, los enchufes se encuentran dentro de muebles que impiden conectar cargadores de computadoras portátiles, que suelen ser más voluminosos que los de un teléfono móvil. Para un pasajero corporativo, profesional o empresario, la imposibilidad de cargar una computadora reduce de forma significativa el valor del servicio.
Un privilegio que no siempre se concreta
Estos tres ejemplos reflejan una problemática más amplia. La mayoría de los salones VIP en el aeropuerto de Ezeiza necesita ampliar espacios, mejorar la infraestructura y redefinir criterios de acceso. Si bien situaciones similares se repiten en otros aeropuertos del mundo, en Ezeiza el problema ya no se limita a un salón puntual, sino que afecta a varios espacios de forma simultánea.