¿Por qué aumentan los precios de las computadoras y tablets en todo el mundo?
La inteligencia artificial provoca una escasez de memorias y aumenta los precios de las computadoras, tablets y celulares
Los precios de las computadoras, tablets y otros dispositivos electrónicos están aumentando en todo el mundo. Y aunque los impuestos, los aranceles y la inflación también tienen incidencia, la principal explicación se encuentra en el crecimiento de la inteligencia artificial y en la enorme cantidad de componentes que necesitan los nuevos centros de datos.
Las computadoras y los teléfonos utilizan distintos tipos de memoria. La memoria RAM permite abrir aplicaciones y realizar varias tareas al mismo tiempo, mientras que la memoria de almacenamiento conserva documentos, fotografías, videos y programas.
Esos mismos componentes son fundamentales para construir los enormes centros de datos que permiten el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial. Una sola instalación puede necesitar una cantidad de memoria equivalente a la utilizada por miles de computadoras personales.
Las principales compañías tecnológicas están invirtiendo miles de millones de dólares en esta infraestructura. Como consecuencia, la demanda de memorias creció mucho más rápido que su producción.
¿Por qué aumentan los precios de las computadoras?
Los principales fabricantes de semiconductores están destinando una parte creciente de sus fábricas a producir memorias avanzadas para inteligencia artificial. Son componentes más complejos, pero también más rentables.
Esto deja menos capacidad disponible para fabricar las memorias convencionales utilizadas en computadoras, tablets, teléfonos celulares, consolas de videojuegos y otros dispositivos electrónicos.
La explicación, entonces, es bastante sencilla: la demanda aumenta, la producción no alcanza y los componentes se encarecen. Los fabricantes de dispositivos pueden absorber una parte del incremento durante algún tiempo, pero finalmente terminan trasladándolo a los consumidores.
Además, construir nuevas fábricas de semiconductores requiere inversiones multimillonarias y varios años de trabajo. Por eso, la producción no puede crecer inmediatamente para responder a la nueva demanda.
El ejemplo de Apple
Apple permite observar con claridad lo que está ocurriendo. En junio de 2026, la compañía aumentó los precios de varias computadoras y tablets debido al mayor costo de las memorias y del almacenamiento.
En Estados Unidos, a modo de ejemplo, la MacBook Air pasó de US$ 1.099 a US$ 1.299, mientras que la MacBook Pro subió de US$ 1.699 a US$ 1.999. Por su parte, el iPad Air aumentó de US$ 599 a US$ 749.
También subieron otros productos. La MacBook Neo pasó de US$ 599 a US$ 699, mientras que el iPad más económico aumentó de US$ 349 a US$ 449.
El caso más reciente, y que supuso un aumento del 50%, es el de la Mac mini que antes de junio costaba US$ 599 y con el lanzamiento de la nueva versión el 25 de agosto, que ahora con procesador M6 saltó a 899 dólares.
Apple explicó que ya no podía continuar absorbiendo el incremento de los componentes. Esto demuestra que los aumentos no están vinculados únicamente con la llegada de dispositivos nuevos o más potentes. Algunos productos se encarecieron sin recibir una renovación equivalente en sus características.
Un problema que afecta a todas las marcas
Esta situación no afecta solamente a Apple. Las empresas que fabrican computadoras con Windows, teléfonos Android, tablets, consolas y televisores utilizan componentes producidos por un grupo relativamente reducido de proveedores.
Por eso, cuando aumenta el precio internacional de las memorias, prácticamente ninguna marca queda completamente al margen.
La consultora Gartner estima que el costo combinado de las memorias RAM y las unidades de almacenamiento podría aumentar alrededor de un 130% durante 2026. Esto llevaría a que las computadoras sean, en promedio, un 17% más caras que en 2025, mientras que los teléfonos celulares podrían subir aproximadamente un 13%.
Fuera de Estados Unidos, el impacto puede ser todavía mayor. Al aumento internacional de los componentes deben sumarse los impuestos, los aranceles, los costos de transporte y las variaciones en el valor de cada moneda.
¿Qué puede pasar con los precios?
En principio, no se espera que el problema desaparezca rápidamente. La demanda de infraestructura para inteligencia artificial continúa creciendo y la construcción de nuevas fábricas requiere tiempo.
Una posibilidad es que las marcas sigan aumentando directamente los precios. Otra alternativa es que mantengan determinados valores, pero ofrezcan dispositivos con menos memoria RAM o menor capacidad de almacenamiento.
También podrían reducirse las promociones, los descuentos y las facilidades de pago. En lugar de aplicar un aumento general, algunas compañías pueden retirar las ofertas o reemplazar los modelos económicos por versiones más caras.
Los dispositivos con una mayor cantidad de memoria serán los más expuestos. Pasar de 16 a 32 gigabytes de RAM o de 512 gigabytes a un terabyte de almacenamiento podría resultar proporcionalmente mucho más caro que antes.
A su vez, los fabricantes podrían concentrarse en los productos de gama alta, donde obtienen un mayor margen de ganancia. Esto reduciría la variedad de computadoras, tablets y celulares económicos disponibles.
¿Conviene esperar para comprar?
No existe una respuesta única. Si el dispositivo actual todavía funciona correctamente, conservarlo durante más tiempo puede ser una buena alternativa. También podría crecer la demanda de computadoras usadas, reacondicionadas o pertenecientes a generaciones anteriores.
Sin embargo, esperar algunos meses no garantiza encontrar precios más bajos. La escasez de memorias podría extenderse durante 2027 y los fabricantes no necesariamente reducirán los valores inmediatamente cuando se normalice la producción.
Incluso si los componentes vuelven a bajar, las marcas podrían incorporar más memoria y nuevas funciones de inteligencia artificial, manteniendo elevados los precios finales.
La inteligencia artificial, por lo tanto, no solamente está cambiando la manera en la que se utiliza la tecnología. También está modificando qué componentes se fabrican, quiénes tienen prioridad para comprarlos y cuánto habrá que pagar por una computadora, una tablet o un teléfono celular.